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lunes, 18 de junio de 2012


Domingo 17 de junio de 2012



El discurso del candidato presidente Hugo Chávez al formalizar su postulación ante le Consejo Nacional Electoral, fue ni más ni menos que lo esperado. El eterno candidato promete y vuelve a prometer, como si no hubiera manejado ya el país por casi catorce años.
Promete resolver las carencias del pueblo, como si no fuera él mismo, con sus casi tres lustros de gestión, el responsable de las penurias de la nación. Se trata de un gobernante que aspira a seguir gobernando, pero parte de un escenario fantástico y no real para trazar un utópico plan de gobierno.
Un plan de gobierno que no toma en cuenta la delincuencia y la manera alarmante como se está diezmando a la población. Tampoco se toma en cuenta que tenemos la inflación más alta del continente y que se ha desmantelado el aparato productivo privado.
Que somos más dependientes del petróleo que nunca y que nos comemos la renta petrolera en lugar de ser productivos. Que la eficiencia de PDVSA cae en picada y que de nada nos sirve estar parados sobre las mayores reservas petroleras del mundo si no somos capaces de extraerlas, comercializarlas eficientemente y sobretodo de invertir con estrategia y sabiduría sus frutos.
Los escenarios sobre los cuales se construye el eventual nuevo gobierno de Chávez no solamente son producto de la fantasía, sino también aterradores: enemigos internos y externos, guerras, batallas, exterminio, escuálidos y majunches, imperio y antiimperialismo.
No son realidades, son discursos. Discursos que distraen la energía, que no nos ayudan a progresar, que nos dividen como nación y una nación dividida no avanza.
El candidato Presidente no caminó. Ni siquiera desde Miraflores, que queda a escasos metros del Consejo Nacional Electoral. Viajó en un camión: elevado, distante, saludando desde las alturas, como un rey con sus súbditos. El ejercicio del poder marea y enferma, distorsiona la realidad. Por eso es que hasta el mejor de los presidentes debe separarse del poder tras un tiempo prudencial. Se empieza a perder la perspectiva, y si no se tiene un saludable cable a tierra no se puede gobernar con sensatez.
El candidato del PSUV no recorre el país. Hace rato perdió la magia que lo acompañaba hace ya quince años largos, cuando sí pateó calle y llegó por el voto popular, montado en la ola del cambio que la gente quería, para desviarse sin remedio en algún punto del camino, para traicionar el mandato que el voto le dio y extraviar con él a Venezuela.
El candidato rojo insultó, amenazó, gritó, divagó, cantó… Demostrando una vez más que la falta de foco lo convierte en un líder ineficaz cuando se trata de centrar energías en problemas y soluciones.
No rindió cuentas, que es lo menos que tocaría hacer luego de tan larga gestión. Habla de independencia y soberanía, cuando nuestro pabellón criollo hoy se hace con ingredientes importados.
Abusa de sus partidarios y de la gente que cree en él, al someterlos a un discurso narciso y bañado de ego por más de tres horas. Y abusa de los empleados públicos obligados a asistir a un acto, chantajeados con su pan y el de su familia. Nuevamente dio muestras de un peligroso sectarismo, al uniformar de rojo a sus partidarios.
Nada de esto es nuevo, es hora de pasar la página. Esa barajita ya la tenemos, y la tenemos repetida desde hace rato.

*Candidato a la Alcaldía de Baruta por la Unidad
*Twitter: DavidUzcategui

miércoles, 13 de junio de 2012


Domingo 10 de junio de 2012


Como estaba programado y contra cualquier pronóstico pesimista, los pasos de la ruta democrática se van cumpliendo con rigurosidad y entusiasmo. Este domingo le toca a nuestro candidato, Henrique Capriles Radonski, formalizar su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral para los comicios presidenciales del 7 de octubre.
La legitimidad de nuestro candidato, construida desde las bases, es el motor que impulsa el entusiasmo y la expectativa que hay ante la fecha, la cual servirá para que la Venezuela del Progreso, la del futuro, la trabajadora, estudiosa y optimista, tome la calle y manifieste su inequívoco derecho a exigir un mejor país, el país que nos merecemos.
Sobre la ya mencionada legitimidad del candidato de la alternativa democrática, se ha creado una convocatoria masiva, sirviendo como intermediarios los más diversos líderes regionales y locales, quienes avalan la postulación de Capriles en el calor entendido de que solamente bajo su propuesta plural e incluyente pueden progresar las comunidades venezolanas.
La diversidad de colores y matices que se agrupan bajo el paraguas tricolor del Comando Venezuela ha demostrado que quienes no saben convivir no son precisamente quienes están en esta acera.
Y este liderazgo de todas las edades y todos los contrastes que caben en nuestra tierra ha sido la correa transmisora hacia la ciudadanía que espera la cita de calle de este domingo con entusiasmo, estando en cuenta de que se sale por un propósito claro, concreto, contundente y definido.
En casi tres lustros, el venezolano de vocación democrática no se ha dejado amedrentar. Incluso en los momentos más adversos de estos años, se ha negado a renunciar a su vocación por la paz y a su derecho a la tranquilidad y el bienestar.
Lejos estamos de esa circunstancia hoy. “Hay un camino”, más que un lema, es una buena noticia. La mejor noticia, la que todos esperábamos. El camino hacia la democracia, el bienestar y la paz. Y ese camino se hará sólido y tangible, dejará de ser metáfora, cuando un importante grupo de venezolanos transitemos este domingo el camino hacia el Consejo Nacional Electoral.
Y nadie va obligado. Aquí no hay chantajes con casas o apartamentos, con Misiones o becas, y menos aún con un puesto de trabajo, con el pan y e sustento de una familia. Aquí lo que hay es deseo y urgencia de ser respetados, reconocidos, de ver materializados en el día a día los derechos que nos consagra la Constitución Nacional y que son escamoteados por la indolencia y la irresponsabilidad.
Se sabe que la cita es definitoria y definitiva. Es por ello que la voluntad del electorado no solamente se debe manifestar en las urnas el 7 de octubre, sino también en la calle este domingo 10 de junio y en toda la opinión pública que se mueve en cada esquina, en cada lugar de trabajo, en cada hogar durante estos meses.
Como bien lo dijera nuestro candidato en ocasión de entregar la Gobernación de Miranda a su Secretaria de Gobierno, Adriana D’Elia, ya le cumplió a Miranda, ahora le toca cumplirle a Venezuela. El país debe encontrar su camino, al igual que lo ha hecho la entidad al frente de la cual estuvo hasta esta semana. Vamos a caminar el domingo al CNE con Capriles Radonski. Regresaremos en El Autobús del Progreso.
*Candidato a Alcalde de Baruta por la Unidad
*Twitter: DavidUzcategui

lunes, 4 de junio de 2012


Domingo 03 de junio de 2012


Presentando un proyecto de país serio y responsable, el candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles Radonski se enfocó esta semana en el más urgente entre los numerosos problemas que padece Venezuela: la inseguridad.
Estamos hablando de vidas y más vidas que se pierden, de algo verdaderamente irrecuperable, de familias desgarradas, de una nación desangrada y de una población acorralada por el miedo. No es amarillismo, son hechos y cualquier palabra se queda corta para describir la gravedad de lo que hoy enfrentamos.
Los homicidios por año se han quintuplicado desde 1998. No son unos cuantos más, no son el doble o el triple. Son cinco veces más.
Y el gobierno que se acerca a los tres lustros evade el tema, no lo menciona, no existe en sus numerosos medios de comunicación que describen un país de las maravillas. Cuando la aberración de un crimen fuera de lo común –ya son tan comunes- conmueve los cimientos de la sociedad, entonces se anuncia un plan de rimbombante nombre y enrevesada estructura, que queda en el olvido a las pocas semanas. Ya van casi 20.
En contraste, desde la acera de la Venezuela del Progreso, encontramos un discurso sensato, responsable, firme y concreto. El discurso que corresponde a un Jefe de Estado.
Lo primero fue ofrecer a los electores un verdadero plan con visión en macro y a largo plazo, que desarme en un mapa los distintos factores del problema, desde la prevención hasta las cárceles, pasando por lo policial y lo judicial.
Redimensionar el rol del gobierno ante este caos es crucial, pues se ha desdibujado. Como bien lo dijera el candidato del Comando Venezuela, de un nuevo gobierno los privados de libertad pueden esperar respeto a sus derechos, reeducación y reinserción en la sociedad. Pero aberraciones del calibre del dialogo entre el Presidente de la Republica y unos pranes, deben ser desterradas del panorama nacional y quedar solamente como un triste recuerdo, el recuerdo de un gobierno que es puesto contra la pared por irregulares que se han aprovechado del caos para acumular un poder inimaginable en un país gobernado por la insensatez.
Cuando en un país democrático se habla de seguridad, es en referencia a la seguridad de la ciudadanía. Cuando gobierna un régimen distinto al democrático, la seguridad que les preocupa es la de sus funcionarios, que se transportan en vehículos blindados y con generosas cantidades de guardaespaldas, ajenos a los riesgos que confronta el ciudadano de a pie.
Es un ejercicio valiente y necesario confrontar la descomunal desfiguración que ha sufrido el sistema de justicia venezolano. Desde policías hasta jueces, es necesario un profundo redimensionamiento de este complejo universo. El rescate de la ética, de la moral, la mejora de las condiciones laborales y de beneficios. Es una tarea enorme y necesaria.
Pero sobretodo, es un asunto de voluntad política. Los enormes recursos que han ingresado en esta década por concepto del petróleo dejan algo en claro: al actual gobierno no le interesa el más descomunal de los problemas que enfrentamos. Porque los recursos han sobrado pero el problema sigue ahí. La voluntad está del lado del progreso, del lado del futuro.
                                                          
                                                           *Candidato a la Alcaldía de Baruta por la Unidad
                                                           *Twitter: DavidUzcategui

lunes, 28 de mayo de 2012



Domingo 27 de mayo de 2012


Uno de lo temas más recurrentes en esta tribuna, es el recurrente infierno de las cárceles venezolanas, el cual ya nos tiene acostumbrados –cosa bárbara- a estallidos de caos que impactan a la opinión pública para terminar solucionando a sangre y fuego las crisis puntuales pero no hacer nada estructural para solucionar un estado de cosas que, si bien tiene sus raíces muy atrás en el tiempo, ha visto empeorar sus condiciones de manera exponencial en estos trece años.
Y nos vamos de una vez con lo que queremos plantear en este espacio: descentralización.
Bien saben quienes siguen este espacio que la descentralización es también otro de los temas recurrentes porque es nuestra convicción que se trata de la mayor herramienta de bienestar político que tenemos a mano para solucionar tantos y tantos problemas que hoy padece nuestra patria.
Y este gobierno que se empeña en centralizar y recentralizar, se está comiendo la flecha –desde nuestro punto de vista- del camino hacia el bienestar colectivo. Por ello nos parece que nombra una Ministra del Poder Popular para Asuntos Penitenciarios era un golpe de opinión pública y nada más. No se le veía la sustancia como eventual aporte a la solución del asunto carcelario. Y en todo caso, solamente era la torpe reafirmación de pretender controlar todo desde el Poder Ejecutivo central.
Recientemente Gilbert Caro, coordinador del área penitenciaria del Comando Venezuela, ofreció una rueda de prensa,  en la cual  explicó que en el gobierno de Henrique Capriles Radonski se impulsará la descentralización en el área, para que gobernaciones y alcaldías puedan administrar directamente los internados judiciales y hacer eficiente la gestión.
Agregó: “De esta manera, disminuiremos el grave hacinamiento que viven hoy los privados de libertad en nuestro país. Nosotros creemos en la descentralización, y es por ello que desde ya trabajamos para que el sistema judicial más nunca deba ser una responsabilidad sólo del Gobierno central”.

Caro no justifica que hoy Venezuela tenga 33 centros penitenciarios con una capacidad para atender a 14.500 internos y sobrevivan más de 45.000 privados de libertad. “Esta cifra representa 300% de hacinamiento en nuestras cárceles venezolanas y esto es una responsabilidad única y exclusiva de la Ministra de Asuntos Penitenciarios. Hoy más de 34.000 internos aún no reciben condena o sus causas están en el olvido, eso representa 75% de la población penitenciaria. Los privados de libertad hoy viven en condiciones infrahumanas que impiden su educación, por ello debemos impulsar la transformación en paralelo de los sistemas judicial y penitenciario”.

Caro explicó que la propuesta diseñada por el equipo de Capriles Radonski también plantea la profesionalización del personal de custodia mediante la promulgación de la Ley de Carrera Penitenciaria y la creación, por ordenamiento legal, del Ente Autónomo y Técnico del Sistema Penitenciario, para bajar los índices de violencia en los penales.


Quisiéramos que el gobierno lo hiciera bien, para el bien del país, que es nada menos que nuestro país. Nuestras observaciones no llevan carga emocional alguna, sino la mayor voluntad de llamar la atención sobre lo que es urgente corregir. Ojala se nos escuchara a nosotros como a tantos venezolanos que ponen la lupa en hechos que no se pueden seguir repitiendo.
*Candidato a Alcalde de Baruta por la Unidad
*Twitter: DavidUzcategui

miércoles, 16 de mayo de 2012


DAVID UZCÁTEGUI | Concejal de Baruta 

Lunes  13 de mayo de 2012






Se dice que la vida política es pendular y esa afirmación es particularmente cierta en medio de la intensidad de los tiempos que vivimos los venezolanos. Lo que un día es bueno, al otro es malo y viceversa. Lo interesante es que no necesitamos cambiar de gobierno ni que llegue al poder el contrario para observar esta situación.
Y esta afirmación la hacemos a propósito de lo que estamos presenciando en estos días con la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Lo primero que hay que recordar es que se trata de un organismo adscrito a la Organización de Estados Americanos, por lo cual al situación no se puede evaluar aislándola de un contexto mucho más complejo.
Sin duda hay que tener en cuenta que somos miembros de dicha organización y que la complejidad de las relaciones internacionales del continente –como lo son las relaciones en cualquier organismo que agrupe un colectivo de Estados- lleva a la conclusión de que no son para nada fáciles de romperse.
De nuevo el gobierno actual intenta accionar de acuerdo a la contingencia, perdiendo de vista los antecedentes, el entorno y las consecuencias; lo cual es para nosotros uno de sus más graves defectos.
Y esto lo decimos a propósito de que la OEA y sus organismos dependientes han asumido en estos trece años posiciones que en algunas oportunidades favorecen a la actual administración, mientras que en otras la condenan.
Y es así como en unos momentos se cita la posición favorecedora que arrima para el brasero oficialista, mientras en el caso contrario se hace el respectivo escándalo y se amenaza con la patada al tablero.
Evidentemente estamos en el segundo caso en estos momentos. Por lo cual convendría llamar al gobierno a la ponderación y a la sensatez.
El sistema interamericano ha costado décadas y trabajo arduo. No es perfecto pero sí perfectible. Y para colmo el régimen ha fallado en todos sus intentos de constituir lo que podíamos llamar un sistema interamericano paralelo.
Hasta los aliados más incondicionales del mandatario venezolano son prudentes al ser llamados a condenar a estas organizaciones. Y los más prudentes entre ellos prefieren llamar a la conciliación públicamente, defender sus virtudes y apostar a su perfectibilidad.
Digamos que, a pesar de esto, el actual gobierno venezolano se sale con la suya –o con la que quiere en el momento- y abandona la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Habría mucha tela que cortar.
Primero, porque tal decisión tarda varios años en hacerse efectiva después de ser tomada. Luego, porque quedaríamos aún involucrados con otros entes internacionales cuyas legislaciones y regulaciones son bastante similares, por no decir exactas, ya que se trata de principios jurídicos internacionales. Y finalmente, hay que recordar que todos estos tratados tienen rango constitucional y que la misma Carta Magna tiene en su letra estos mismos principios.
Es decir pues, estamos atrapados –para bien- en una red, una madeja jurídica que hace extremadamente largo y complejo el propósito de pretender ponerse al margen.
Quizá se trate del recalentamiento habitual de estos tiempos y la cosa quede así. Ojala prive el criterio sensato. Quizá se dispare un proceso de separación cuya complejidad lleve a los cerebros de la revolución a preferir dejarlo así.
O quizá suceda algún imprevisto que lleve al gobierno nacional a una nueva luna de miel con el sistema interamericano que ha tratado de torpedear y clonar según sus particulares intereses. Por supuesto, estamos a la expectativa.

*Candidato a Alcalde de Baruta por la Unidad
*Twitter: DavidUzcategui

jueves, 3 de mayo de 2012

DAVID UZCÁTEGUI | Concejal de Baruta 

Domingo  06 de mayo de 2012



El acto central oficialista de este recién pasado Día del Trabajador, se centró en la promulgación de la Ley Orgánica del Trabajo por parte del Presidente de la República. Ley en sí misma rodeada de puntos débiles y en un marco que no es para celebrar.
Lo primero que llama la atención es la falta de consulta con sectores involucrados. Para nada se habla con empresas, con empleadores, con sindicatos que no sean afectos al gobierno; lo cual desviste totalmente de pluralidad a una iniciativa que debería ser lo más colectiva posible.
Esto es particularmente grave si tomamos en cuenta que esta nueva Ley fue elaborada unilateralmente por el mayor empleador del país, lo cual lo descalifica por ser juez y parte simultáneamente, sin haber buscado contrapesos en la discusión para que esta fuera al menos medianamente matizada.
Luego, se implementa todo en un tono punitivo, con la ya antigua concepción de que trabajador y empleador son enemigos, cuando los tiempos que corren nos han conducido desde hace rato a una nueva concepción, en la cual ambos son vistos como socios, como beneficiarios de una relación ganar-ganar, donde debe privar el entendimiento para conseguir el bienestar común.
Para finalizar –y quizá lo más grave- la tan celebrada ley se promulga en medio de una realidad nacional francamente sombría para el trabajador venezolano. Si bien el instrumento legal es pródigo en beneficios, nos preguntamos cuántas empresas quedan en Venezuela para aplicarlos. Cuántas había en el pasado, cuántas hay ahora, cuántas habrá mañana si no cambiamos con urgencia el rumbo del país.
¿Cumplirán las empresas del Estado estos beneficios para sus trabajadores, si no han sido capaces de cumplir ni siquiera los previamente estipulados? ¿Podrán los empleados públicos demandar a su empleador esperando que se haga justicia? Si las cosas siguen como van, somos pesimistas ante estas interrogantes.
Por supuesto, estamos de parte del mayor número de beneficios posibles para el trabajador; pero hay una gran verdad: para que una empresa pueda dar beneficios a su personal, debe ser productiva, y para ser productiva debe operar en un entorno amigable a la actividad comercial, el cual no existe actualmente en Venezuela.
Es decir, ante la desacertada conducción del país en la actualidad, tales beneficios se quedarán en el papel; o simplemente serán disfrutados por los escasos afortunados que puedan encontrar un empleo estable.
Al entorno amigable para la actividad productiva que debe crear el gobierno, se debe agregar la educación, como requisito fundamental para ser competitivos. A tales beneficios se puede acceder en tanto y en cuanto se tenga un oficio, unos conocimientos, que sean necesarios para una actividad productiva dada, y por lo cual el patrono –público o privado- esté dispuesto a pagar, porque esos conocimientos, esas habilidades, le reportan beneficios a su actividad y así se produce de nuevo el círculo virtuoso de ganar-ganar: gana el patrono, gana el empleado.
Estamos pues, una vez más colocando el carro delante de los caballos. No se puede legislar sobre una actividad maltrecha y deteriorada sin sincerarse y emprender un plan de reconstrucción, un Plan de Empleo que por cierto ya fue presentado por el candidato presidencial del Comando Venezuela.
Sólo generando esos quinientos mil empleos al año, solamente hablando del Plan de Inversiones tan necesario para generar riqueza, podemos hablar de beneficios para la masa laboral venezolana. Porque no se puede repartir lo que no se ha creado. Por suerte, ya conocemos la fórmula para hacerlo. Sólo resta implementarla.


*Candidato a Alcalde de la Unidad por Baruta
                                                                        Twitter: DavidUzcategui

viernes, 29 de julio de 2011


DAVID UZCÁTEGUI | Concejal de Baruta  
Lunes 1 de Agosto de 2011

Esto puede sonar como una redundancia. Pero en medio del momento crítico que atraviesa el país, nunca está demás volver a afirmar lo ya afirmado. Lo que significa la propuesta adoptada por la Mesa de la Unidad Democrática es la piedra angular de la solución del oscuro pasaje de la historia nacional que transitamos.

Y es que hacemos esta afirmación para atajar en el aire hipótesis que asoman por medios de comunicación en cuanto a buscar otras alternativas para enfrentar el avasallante poder que hoy nos gobierna, cimentado en la increíble fortuna petrolera y la inobservancia de las más elementales reglas de la institucionalidad.
Ciertamente, ha llevado una década larga construir una plataforma que pueda convocar legítimamente a quienes nos oponemos al proyecto de gobierno que actualmente detenta el poder, más allá de los justificados y válidos matices de cada uno.

En la medida en la que se ha avanzado con reglas de juego aceptadas por quienes nos encontramos en esta acera, hemos avanzado en la recuperación de espacios de poder, no por el placer en sí mismo de detentarlo, sino para colocar frenos al desmantelamiento de la nación y comenzar a reconstruir espacios desde los cuales se pueda proyectar una nueva Venezuela.

El tema del candidato opositor a la presidencia de la República es, como ya sabemos, especialmente delicado porque va a ser la propuesta de las fuerzas alternativas democráticas ante el icono que es todo para el chavismo: Chávez.
Al movimiento personalista que hoy ocupa Miraflores no le importa ir echando por la borda en el camino a cualquiera de sus líderes emblemáticos; pero evidentemente el caudillo no es negociable, según sus criterios. Es un punto de honor. O más bien de terquedad.
Esta argumentación nos explica el blindaje sólido e incuestionable que debe existir en torno al líder que propongamos para sucederlo mediante elecciones en 2012. Y este blindaje pasa por el punto clave de ser legitimado por todos los venezolanos que quieren otra forma de vivir en su patria.
No creemos que una alternativa para escoger a nuestro representante a la contienda comicial de una forma distinta pueda despertar mayores simpatías entre los grupos que hacen vida en la MUD; sin embargo, es bueno enfrentar el tema ya que ha sido puesto en la palestra por una personalidad por demás respetable, pero con quien no concordamos en esta oportunidad, por todo lo antes expuesto.

Sin querer limitar la expresión de ideas alternativas, hay que hacerlo con sumo cuidado, especialmente cuando sabemos que quienes nos adversan no juegan limpio y están como “caimán en boca de caño” esperando la menor fisura en la estrategia unitaria para atacarnos y deslegitimarnos. No vale la pena ofrecerles insumos.
El mecanismo de las primarias como buque insignia de toda la estrategia unitaria va mucho más allá. No solamente se trata de presentar un aspirante legítimo a la primera magistratura. No es simplemente derrotar a un contendor con muchos recursos y pocos escrúpulos. Es también sentar las bases de un país reconciliado, unificado en los preceptos básicos que necesita para salir adelante, con mecanismos para dirimir diferencias en armonía, con un contrato de convivencia necesario para toda nación que desee progresar.

Supongamos que esta hipótesis de alternativa a las primarias ha sido dejada atrás ya por los sectores involucrados. Y apuntalemos el laborioso y complejo trabajo de quienes trabajan por construir una alternativa de paz y triunfo para un país agotado por la confrontación y la violencia.
*Presidente del Concejo Municipal de Baruta
*Twitter: @DavidUzcategui

lunes, 25 de julio de 2011


DAVID UZCÁTEGUI | Concejal de Baruta  
Lunes 25 de Julio de 2011

El último intento del gobierno por atajar el caos económico que ellos mismos generaron se denomina Ley de Costos y Precios Justos. Se trata de una iniciativa que deja al descubierto dos grandes verdades: la economía venezolana está muy mal y quienes nos gobiernan no tienen ni idea de cómo solucionarlo.
Los altos funcionarios de turno padecen de dos males que, por separado son capaces de destruir la economía más próspera; pero si los juntamos, es como comprarse todos los números para la rifa del fracaso: querer imponer el mal llamado socialismo y gobernar con criterios militaristas.
Para comenzar, la actual administración se apega con terquedad a preceptos ya superados de la antigua izquierda del siglo XX. Era una ambición de aquellos líderes someter los movimientos de las economías de sus respectivas naciones a sus arbitrios y caprichos.
Con dolor, miseria y ruina, el mundo ha ido aprendiendo que eso es imposible. Que los procesos económicos tienen ciertas leyes inquebrantables y que pretender pasar por encima de ellas es generar hambre y fracaso. Pero aún hay gobernantes que siguen empeñados en esperar que, a una orden suya, el sol salga por el oeste.
Después está el militarismo extrapolado al Poder Ejecutivo: todo se resuelve con una orden. La verticalidad de la institución militar es necesaria para su funcionamiento; pero fuera de la misma es contraproducente. La inflación no baja con una orden y se ha demostrado hasta la saciedad en miles de experimentos similares a la ley que hoy nos ocupa, a lo largo y ancho del planeta. Pretender controlar los precios como un ejercicio de voluntad es la mejor manera de que suban.
El gobierno que se autodefine como una democracia participativa y protagónica, vuelve a dejar de lado una vez más a los grupos interesados e involucrados en el delicado tema inflacionario. Se ordena desde el poder, sin consultar a los sectores productivos, sin establecer un diálogo, sin buscar un consenso. Se desconoce y se irrespeta su realidad, la cual no es otra que la dificultad cada vez mayor de producir en el país y un esquema cambiario que no es sincero, que se empeña en mantener una tasa ficticia que lave un poco la cara a la pésima administración que tenemos y que distorsione aún más una realidad que está confiscando la calidad de vida de los venezolanos.
Las consecuencias las saben quienes han hecho seguimiento a iniciativas anteriores: si se le dice a un empresario que tiene que vender su mercancía por debajo del costo de producción, se le está condenando a la quiebra. No puede vender en 5 bolívares algo que le ha costado 7 bolívares producir.
Aunado todo esto a la ola de invasiones, confiscaciones y expropiaciones, podemos temer con absoluta certeza el advenimiento de un panorama sombrío para Venezuela en los próximos meses. No es solamente que se detenga la maquinaria productiva que nos aporta bienes y servicios: es el hecho de que, una vez detenida, cuesta mucho volver a hacer que funcione.
La ignorancia y la terquedad nos siguen costando muy caras. Ese es el verdadero alto costo que pagamos todos. Siguen provocando la ausencia de alimentos en los estantes de supermercados y abastos, siguen disparando a las nubes los que se consiguen. Y siguen atentando contra la presencia a futuro de los que hoy tenemos. El llamado a la rectificación es necesario y urgente, aunque creemos que no será atendido.
 *Presidente del Concejo Municipal de Baruta
*Twitter: DavidUzcategui
 
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