lunes, 20 de enero de 2020


En cada recorrido encuentro venezolanos que a pesar de la dura situación mantienen intacta la fe y la esperanza, venezolanos que día a día afrontan esa situación con trabajo duro y honesto.

Ayer nuestra Jornada Social estuvo presente en Filas de Mariche en el Municipio Sucre y CasaxCasa atendimos a vecinos de la zona que necesitan atención médica especial, siempre con servicios gratuitos pero lo más importante de calidad.

Este equipo vive para servir y ayudar a quienes más lo necesitan, seguiremos recorriendo las calles de la Miranda profunda!

David Uzcátegui
Twitter: @DavidUzcategui
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viernes, 17 de enero de 2020



Estamos recuperando espacios donde la familia baruteña pueda encontrarse, disfrutar, compartir y reír, espacios para el desarrollo de la comunidad pero también para el empoderamiento vecinal.

Hoy 16 de enero 2020 entregamos la recuperación total del Parque Infantil Santa Paula y este año recuperaremos más de 100 parques y canchas en todo el  Municipio.

Junto a nuestro Alcalde @darwingonzalezp seguimos transformando a Baruta con acciones!!

David Uzcátegui
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Con la llegada del año 2020, contamos finalmente con toda la información necesaria para analizar lo que fue el pasado 2019 en materia económica para Venezuela. Un período sin duda desquiciado, que nos llevó a situaciones francamente inimaginables. Y lo que es peor, amenazan con prolongarse y agravarse en el futuro inmediato, ya que las distorsiones que generaron nuestros problemas siguen presentes y creciendo a pasos agigantados.

El diputado de la Asamblea Nacional, Ángel Alvarado informó a nombre de la Comisión de Finanzas del ente legislativo, que la inflación acumulada durante 2019 fue de 7 mil 374,4%, cifra igual para la inflación interanual diciembre 2018-diciembre 2019. Mientras tanto, el pasado mes de diciembre cerró con una inflación de 33,1%.

“Nos mantenemos en una senda de alta inflación”, fueron las palabras del parlamentario, para sintetizar el escenario actual de Venezuela, derivado de las cifras del año que recientemente terminó.

Y no solo eso, hay que subrayar que nuestro país es, por mucho, el que presenta la inflación más alta del mundo. Según lo que fueron las proyecciones del Fondo Monetario Internacional para el año pasado, nos seguían Zimbabue (73,4%), Sudán (49,6%) e Irán, con un 37,2%.

De esta manera, el poder Legislativo venezolano está supliendo desde el año 2017 información sobre cifras que deberían ser suministradas por el Banco Central de Venezuela y que han brillado por su ausencia, quizá por una reticencia a admitir la gravedad de la situación o porque sencillamente cualquiera se pierde al intentar medir estos indicadores en nuestro país.

La cámara legislativa elabora el índice con base en los precios de una cesta de bienes y servicios representativa del consumo del venezolano, a los que se les asignan unos pesos relativos, manteniendo la metodología que seguía el Banco Central para elaborar la Encuesta de Precios.

Para hacernos una idea de lo que enfrentamos, nos podemos ir a revisar por categorías el comportamiento inflacionario. Los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentaron 45,5% en diciembre, en tanto que los de bebidas alcohólicas y tabaco subieron 59%, vestido y calzado se incrementó en 39% y hoteles y servicios subió en 60,2%. En síntesis, en Venezuela es “normal” que cualquier rubro registre en un mes un incremento de precios superior al aumento total anualizado de la inflación en cualquiera de los países con más alta tasa inflacionaria del mundo.

Regresando a la exposición de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el vocero recalcó la conclusión más inquietante, y es la profundización de las diferencias sociales que se da por causa de la inflación.

Y es que, a juicio del parlamentario, la hiperinflación significa exclusión. Explicó que esto se debe a que se abre una brecha entre aquellos que tienen bolívares y quienes pueden acceder a remesas.

Y esto nos abre las puertas a comentar la otra noticia insólita que cerró el ciclo 2019 en el país: la dolarización de facto.

Una práctica subterránea pero conocida por todos, cada vez más creciente, abonada e impulsada por un control de cambios innecesario y complicado, que terminó por romper las barreras de lo que era un secreto a voces: la inoperatividad de la moneda nacional, ante una economía fuera de control, cuya inflación el mismo FMI llegó a calificar de “incalculable” el año pasado. 

Voceros de ciertos sectores oficiales anunciaron finalmente y para sorpresa de muchos, que el satanizado dólar era bienvenido a la economía nacional. Sin embargo, se ha dado una dolarización de hecho, en la cual unos tienen acceso a la preciada moneda estadounidense y otros no.

Hay quienes reciben remesas de familiares en el exterior, mientras otros tienen la suerte de poder hacer trabajos para terceras naciones que pagan sus servicios en divisas, entre otras fuentes de suministro de esa moneda a la economía nacional.

Sin embargo, para otros, no hay alternativa al ya devaluado bolívar soberano, que hay que cargar encima en cantidades enormes para poder adquirir una cantidad ínfima de bienes.

Y todo se debe a que esa dolarización ha ocurrido sin la tutoría de un gobierno responsable, como se ha practicado en otras naciones, mediante instrumentos como la caja de conversión. Aquí, el dólar entró como río en conuco, llevándose por delante todo lo que no fuera más fuerte que él. Es decir, a prácticamente todos los sectores de la economía nacional.

En realidad, esa dolarización ha sido un pañito caliente –otro más– para correr la arruga del cataclismo prolongado que ha desmantelado las finanzas nacionales, tanto como las personales y familiares. Pero las cifras que plasman el resultado de haber dejado la economía a su suerte, están a la vista y no se pueden esconder sus consecuencias.

David Uzcátegui
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lunes, 13 de enero de 2020


Un Servidor público debe escuchar mucho, hacer bastante y hablar poco.

Hoy nuestra Jornada Social se traslada a La California Norte donde tuvimos la oportunidad de atender y acompañar a los vecinos del sector.

Estamos en las calles del Municipio Sucre replicando nuestro trabajo y demostrando nuestro compromiso por mejorar la calidad de vida de todos los mirandinos.

Nuestro empeño está en demostrar con hechos que sí se pueden hacer las cosas bien, en ser la esperanza en los momentos más difíciles, en avanzar y crecer en la adversidad.

¡SEGUIMOS!



David Uzcátegui
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La sonrisa de un niño es la mayor demostración de esperanza que pueda existir.

Seguimos transformando a Baruta con el trabajo y las acciones, hoy 11 de enero 2020 desde Manzanares estamos cumpliendo nuestro compromiso y la responsabilidad que me otorgó el Alcalde  @darwingonzalezp de recuperar cada semana un espacio para el empoderamiento vecinal y disfrute de la familia baruteña.

Entregamos a los  vecinos un Parque infantil prácticamente nuevo y también realizamos mantenimiento a las máquinas de ejercicio.

¡En la adversidad los baruteños seguimos avanzando!


David Uzcátegui
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viernes, 10 de enero de 2020




9 de enero de 2020

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad para superar los obstáculos y transformarlos en oportunidades para crecer, para avanzar y para ser mejores.

Hoy llevamos a Macaracuay nuestra Jornada Social, brindando servicios médicos de calidad, gratuitos y en la calle, siempre al lado de los vecinos. Con los servicios de despistaje de osteoporosis y medición de tensión arterial atendimos a 104 vecinos de la Urbanización, llevando calidad de vida a los vecinos del Municipio Sucre.

Junto a los Alcaldes Democráticos de Miranda seguimos empeñados en trabajar por el desarrollo y bienestar de todos!




David Uzcátegui
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Ya es un lugar común afirmar que los acontecimientos siempre desafían la capacidad de asombro de los venezolanos. Y, por si fuera poco, también se repite el esquema de escenificar los espectáculos cuando estamos en algún momento del año que se supone debería ser de paz.

Nos referimos, por supuesto, al lamentable episodio que se produjo recientemente en el Palacio Federal Legislativo, a propósito del comienzo del nuevo año de actividades de nuestro Parlamento Nacional.

Como es tradicional y está establecido en la ley, el cinco de enero de cada año, se reinician las actividades en el Capitolio Nacional, para que el cuerpo de legisladores continúe cumpliendo con sus deberes de representarnos a todos los venezolanos en el poder más democrático que ha creado la institucionalidad mundial.

La primera tarea de los diputados al comenzar su año laboral, es elegir por votación al presidente del cuerpo legislativo. Ya era un hecho público que el favorecido sería el mandatario del año anterior, el legislador Juan Guaidó, quien por demás contaría con la mayoría de los votos de un parlamento que fue elegido masiva y popularmente en 2015 y cuya representatividad se inclina, por decisión del voto de la gente, hacia las fuerzas alternativas democráticas nacionales.

Es en situaciones como esta donde se pone a prueba la democracia. Y vaya si fue puesta a prueba ese día.

Los venezolanos nos levantamos con la sorpresa –¿sorpresa? – de encontrarnos bloqueados a la fuerza los accesos al Capitolio, con unas barricadas específicamente dirigidas a impedir el paso a los diputados democráticos con el uso de la fuerza.

Mientras tanto, la otra fracción de legisladores, la minoritaria, llevó a cabo una disparatada serie de acciones que pretendió instaurar una directiva del parlamento hecha a la medida de sus intereses y caprichos, dejando por fuera a la representación de la mayoría nacional y cometiendo errores tan garrafales como prescindir del quorum necesario para que semejante acto tuviera legitimidad desde el punto de vista legal.

Quizá uno de los momentos más lamentables de ese bufonesco día se dio cuando fuerzas que se supone deberían estar destinadas a resguardar el orden público, arremetieron contra medios de comunicación que simplemente cumplían con su trabajo de cubrir los hechos que estaban sucediendo. Parece que la ceguera a la fuerza de la ciudadanía es necesaria como complemento a este tipo de acciones.

Preferimos pasar de largo el ahondar sobre el origen de semejante torpeza, en tiempos cuando el mundo está interconectado y no hubo manera de evitar que la información fuera conocida de inmediato no solamente en Venezuela, sino en todo el planeta.

Lo acontecido fue tan grueso y tan grotesco, que recibió una inequívoca condena internacional cuando apenas habían pasado horas de lo sucedido.

De manera paralela, nuestros diputados también actuaron en consecuencia. Se reunieron, sesionaron con el quorum reglamentario y ratificaron al diputado Guaidó al frente del parlamento, acompañado por Juan Pablo Guanipa en la primera vicepresidencia y Carlos Berrizbeitia en la segunda.

La directiva con pies de barro se desplomó en pocas horas y al día siguiente del evento bufo, la mayoría parlamentaria pudo ocupar nuevamente sus curules en la sede de la Asamblea Nacional.

Sin embargo, para tristeza e indignación de la Venezuela sensata, todavía hay quienes insisten en apuntalar aquel despropósito y reconocer, contra viento y marea, a la directiva espuria como la legítima.

Con esta actitud que raya en la locura, no solamente se pretende pasar por encima de la ley, sino también de la mayoría de los venezolanos.

Es un hecho digno de observación que, quienes buscan reflotar las instancias de diálogo cuando el agua les llega al cuello, dinamiten entre gallos y medianoche justamente a la tribuna de debate por excelencia de la democracia, que ya existe; pero que no les es favorable porque la ciudadanía decidió, hace ya unos cuantos años, entregar el contrapeso del poder a otra fuerza, justamente para contrarrestar los excesos y abusos de quienes detentaban el control del Ejecutivo y ya desde aquellos días estaban muy lejos de actuar en forma acorde a los intereses del país.

No queremos finalizar sin reconocer al grupo de diputados que ha cumplido con su deber de representarnos, más allá de sus fuerzas y en medio de una situación insólita, que ha requerido incluso que pongan en riesgo su integridad física y la paz de sus familias.

Seguimos pendiendo de un hilo, en la Venezuela insólita que hoy vivimos. Pero por esta vez, se hizo la tarea. ¿Qué nuevo disparate nos tocará enfrentar mañana? No lo sabemos; pero los venezolanos ya nos hemos acostumbrado a dormir con un ojo abierto, tras más de 20 años de desaciertos.

David Uzcátegui
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